Para climatizar un data center existen una variedad de métodos, como los sistemas economizadores que usan el aire fresco del medio externo de forma directa. Son considerados como los más eficientes. Sin embargo, el uso de este método tiene algunos riesgos y problemas asociados con las variaciones climáticas del medio externo y la calidad del aire que ingresa en la sala. Para evitar estos problemas, existe la alternativa del uso de climatización indirecta, conocida como “indirect free cooling” en inglés.

El indirect free cooling, o refrigeración libre indirecta, tiene el mismo principio de funcionamiento que los sistemas de refrigeración tradicionales: la transferencia de calor. Este sistema, utiliza el aire del ambiente de manera indirecta.
En otras palabras, el aire dentro de la sala informática se calienta debido al calor generado por los dispositivos que se encuentran operando en ella. Para enfriarlo y lograr la temperatura ideal de operación, este aire caliente es tomado por el sistema, pasa por el intercambiador de calor, para luego ser reinyectado en la sala una vez enfriado, usando alguno de los siguientes modos:

  • Economización aire-aire: Modo con el menor consumo de energía. Toma el aire caliente proveniente del funcionamiento de los equipos del data center y el aire más frío del exterior. Pasan a través de un intercambiador de calor así, el aire de la sala se enfría sin mezclarse con el aire exterior.
  • Economización aire-aire con enfriamiento evaporativo: Es utilizado en el caso que el aire externo no está lo suficientemente frío como para lograr la temperatura ideal. En este caso, la superficie del intercambiador de calor se enfría de forma adiabática, al rociar pequeñas gotas de agua sobre la misma.
  • Expansión directa: En el caso más extremo de condiciones ambientales, cuando el aire exterior está tan caliente que los modos anteriores no son suficientes, el sistema puede utilizar suplementos de este tipo.

Los sistemas de refrigeración indirectos están diseñados de manera modular permitiendo aumentar la eficiencia energética reduciendo el consumo energético hasta en un 50%, aumentando así la flexibilidad y escalabilidad para desarrollar proyectos de data center de gran tamaño. La reducción en el consumo de energía se logra porque el número de horas de operación en modo economizador aumenta significativamente, dependiendo de las condiciones ambientales en que se encuentre el data center.