¿Te has puesto a pensar como los edificios corporativos de gran tamaño pueden lograr la climatización de cada uno de sus diferentes ambientes de manera adecuada? Por ejemplo, en las mañanas sería necesario tener calefacción para el confort de las personas que ocupan las oficinas orientadas hacia el oeste, ya que se encontrarían a la sombra, mientras que las oficinas del lado oriente reciben la luz del sol por lo que suelen estar calefaccionadas de manera natural y quizás podrían necesitar bajar la temperatura para un mayor confort. Además, esta situación se invierte llegada la tarde, por lo que el sistema de climatización debe hacer esos cambios.

Si lo pensamos bien, no todas las plantas de oficinas o edificios corporativos proporcionan esos niveles de comodidad y si le preguntas a los trabajadores seguro lo confirmarán. Pero ¿por qué?

La climatización busca acondicionar el ambiente de un recinto de manera ideal para la actividad que se realice. Según la ergónoma Marta Martínez de la Mutual de Seguridad CChC, aunque en Chile no existe una norma para regular la temperatura ideal en el sitio de trabajo, la Mutual de Seguridad tiene un documento basado en una norma estadounidense que indica que la temperatura interior de las oficinas debe mantenerse entre 20 y 24°C en invierno y entre 23 y 26°C en verano (dependiendo de la humedad ambiental), de modo que el cambio de temperatura entre el interior y el exterior no sea muy fuerte.

Para las plantas de oficinas orientadas de forma opuesta, mantener estos rangos ideales de temperatura implica aumentar la temperatura de algunas mientras se reduce la temperatura de otras. Para lograrlo, debemos recurrir al sistema de climatización VRF.

Un sistema de climatización VRF es un sistema de flujo de refrigerante variable (Variable Refrigerant Flow), también conocido como Volumen de Refrigerante Variable (VRV®), tecnología introducida inicialmente en Japón y que buscaba aumentar la eficiencia de la climatización en grandes edificaciones o locales comerciales.

El sistema VRF, como su nombre lo indica, utiliza refrigerante como medio para enfriar o calentar, principal diferencia con respecto a los otros sistemas que utilizan agua o aire forzado. Su principio de funcionamiento permite utilizar una única unidad de condensación instalada en el exterior para servir a múltiples unidades de acondicionamiento interno (calefacción y enfriamiento en sistemas con recuperación de calor) en diferentes áreas mediante conexiones sencillas de pequeñas tuberías de cobre por donde circula el refrigerante necesario.

Gracias al uso de la tecnología Inverter para los compresores, el sistema VRF es capaz de regular el funcionamiento del compresor y la cantidad de refrigerante que se envía desde la unidad exterior dependiendo de la demanda de cada unidad interior.

De esta manera, el sistema logra adaptar el consumo energético a la demanda en función de la temperatura establecida para climatizar cada ambiente, logrando así una mayor eficiencia.