A lo largo de la historia, el suministro eléctrico continuo ha sido uno de los aspectos más importantes para cualquier proceso productivo. Por ejemplo, para data centers, hospitales y otras actividades sensibles a la falta de energía eléctrica.

Si damos una mirada al pasado, el ser humano ha buscado siempre una solución para garantizar que el suministro eléctrico sea continuo y así evitar problemas cómo pérdidas económicas y humanas. Muchas han sido las soluciones, incluyendo plantas generadoras hasta llegar a una tecnología más moderna como los sistemas de suministro ininterrumpible o UPS por sus siglas en inglés.

¿Qué es lo primero que piensas cuando hablamos de almacenamiento de energía?

En el caso de los automóviles, las baterías son muy parecidas a las utilizadas en la mayoría de los sistemas UPS: baterías de plomo ácido. Están compuestas por placas de plomo, una solución de ácido sulfúrico como electrolito y una carcasa de plástico.

A pesar de que estas baterías de plomo ácido son ampliamente usadas y han servido por muchos años, hoy en día se busca eliminarlas porque sus componentes son altamente contaminantes y dañinos para la salud. De acuerdo con un informe desarrollado por ingenieros de la Universidad de Buenos Aires, el 94% de las baterías de plomo entra en desuso cada año en ese país, quedando en manos de mercados informales. La exposición prolongada al plomo (durante el proceso de extracción) puede provocar anemia y problemas en el sistema nervioso central, entre otros. El residuo cae a la tierra, y contamina el medio ambiente.

Esto, abre la puerta a una tecnología que hace poco tiempo se creía futura, pero que realmente ya ha llegado para quedarse, las baterías de ion de litio. Uilizan placas de manganeso, plata o níquel y el electrolito es una solución de litio.

Además de eliminar los componentes contaminantes de las baterías de plomo ácido, las baterías de ion de litio tienen una serie de ventajas que la hacen una tecnología superior para el almacenamiento de energía.

Al utilizar baterías de ion de litio, la densidad de potencia se ve mejorada, es decir, alcanza la misma capacidad de almacenamiento en un espacio más reducido.

Según un caso real presentado por el fabricante Schneider, el cambio de baterías de plomo ácido a baterías de ion de litio permitió reducir en un 65% el espacio utilizado por los bancos de almacenamiento de energía. Normalmente, se usa un área de 50 m2, pero con el cambio de batería, ahora se una un área de 17 m2.

Quedan 33 m2 disponibles para aumentar la capacidad del negocio.

Otras ventajas que ofrecen las baterías de litio son:
• Vida útil prolongada en comparación con las baterías de plomo ácido, de 5 a 12 años.
• Menor peso.
• Aunque el costo inicial sea más alto, requiere menos mantenimiento y duran más años, por lo tanto, el recambio es menor.
• Ayudan a la estandarización y modularización, facilitando la creación de módulos estándar adaptados a las necesidades de cada industria.

La principal desventaja es la inversión inicial requerida para utilizar esta tecnología, pero se ve compensada a lo largo del tiempo.